lunes, 11 de mayo de 2009

Consejos para combatir el dengue


Desde que el dengue llegó a nuestras playas, los chaqueños hemos sido abrumados con información sobre cómo prevenir la enfermedad. Así, se nos llenaron las bolsas testiculares de mensajes sobre la descacharrización y otros ritos. Pero sorprendentemente nadie habló de 10 consejos que son clave para evitar la picadura del aedes aegypti, el mosquito forro que puede portar el virus.

Esas medidas son las siguientes:
1. No use mangas largas. La recomendación oficial dice lo contrario, pero en realidad usar camisas y camisetas mangas largas en días de mucho calor es algo que el mosquito considera una provocación inaceptable. El aedes se siente marginado, discriminado y repudiado, y ataca el cuello y lóbulos de las orejas del gil que lleva los brazos cubiertos. A quien ande en musculosa también lo pican, pero con un profundo respeto.
2. No escuche temas de Ricardo Arjona. El aedes es un insecto inescrupuloso, ladino y muy ambicioso, pero los científicos le reconocen un exquisito gusto literario. Por eso, detestan a Ricardo Arjona, ya que saben que la "poesía" de sus canciones es más berreta que sushi de tararira, repleta de rimas efectistas y juegos de palabras porongosos. Cuando descubren a alguien escuchando al delincuente guatemalteco, atacan en masa hasta descuartizar a la/el idiota.
3. No haga el amor en otra posición que no sea "en cuatro". Como ocurre en todas las especies, entre los mosquitos también la jodida es la hembra. La que pica es ella. El macho (como también sucede en todas las especies) es un ser honesto, sincero, transparente y que sólo pide cariño.
Eso sí, el mosquito macho tiene una nula creatividad en el terreno sexual, de modo que desde hace milenios empoma a las hembras en una única posición, esto es: ella "en cuatro", y él detrás dándole bomba y diciéndole chanchadas.
La reiteración interminable de esa postura generó un profundo resentimiento en las aedesas aegyptisas, que por eso mismo suelen guampear a sus machos con moscos, alguaciles, chicharros e incluso -en el caso de las mosquitas más putas- osos hormigueros y búfalos.
Por eso, no soportan ver a los humanos amándose en posiciones tales como la "del misionero", la "del acróbata", "el arco", "la araña", "la carretilla", "la catapulta", "la medusa" y otras. Cuando se topan con parejas en tales situaciones, descargan sobre ellas una furia homicida.
4. No use remeras con la imagen del "Che". Los aedes tienen un desprecio absoluto por la revolución cubana, a la que acusan de haber perpetrado un imperdonable genocidio mosquiteril cuando el gobierno castrista sofocó un brote de dengue años atrás.
5. Estudie derecho. Los mosquitos no pican a abogados, en parte por cortesía profesional entre colegas chupasangre, en parte por temor a que al ingerir su sangre adquieran características similares a las de ellos.
6. No se ría con las publicidades de Raid. Los dibujos animados pelotudos de las tandas de Raid, donde se ve a mosquitos que son masacrados por el producto, despiertan un visceral odio en los aedes, sobre todo porque la representación de ellos que se hace es -en su visión- humillante y discriminatoria.
Por eso, no se ría con esas tandas, y haga comentarios en voz alta del tipo "no entiendo cómo permiten publicidades así", "ojalá un día entendamos que hombres y mosquitos podemos darnos las manos y convivir en paz" o "cómo me gustaría encontrar al dueño de Raid y preguntarle si no pensó que las larvitas pueden estar mirando la tele".
7. Controle siempre el agua y el aceite en su vehículo. No, boludo, no es por el mosquito, sino para que no se te funda el motor, nomás.
8. No escuche a Julio Wajcman. Su costumbre de comerse las eses convierte al mosquito en algo más asqueroso.
9. No lo mire a los ojos. El aedes es un ser muy resentido en lo social. Por ser negro y muy de barrio, soportó ancestralmente todo tipo de exclusiones y bastardeos. En sus códigos, sostenerle la mirada es desafiarlo. En esos casos, su respuesta habitual es: "Qué puta loquemirá laconchatuvieja teviadecí ya", y luego pica ferozmente.
10. Si lo va a atacar, no falle. En las noches, cuando usted está al borde del sueño y ve un mosquito dando vueltas en su habitación, piense bien lo que va a hacer, porque si lo va a atacar, tiene que exterminarlo sí o sí. Lo peor que usted puede hacer es intentar cuatro o cinco veces aplastar al aedes entre sus manos, y fallar en todas.
Si se rinde y apaga la luz, prepárese para despertarse al día siguiente con decenas de picaduras y hasta con el riesgo de haber sido sodomizado durante el sueño. Por eso, omita cualquier intento, o encare tantos como sean necesarios para matar al bicho.

Este último punto también lo obliga a no subestimar las cualidades histriónicas del aedes. Es común que ante un choque de manos, el mosquito se deje caer en picada y se muestre inerte sobre el piso, las sábanas o la mesita de luz. No se conforme con esa apariencia, y apoye la oreja sobre su pecho, para verificar que efectivamente dejó de latir su corazón.
También puede poner un espejo delante de rostro del mosquito por unos 5 minutos. Si el vidrio no se empaña, significa que el aedes ya no respira.
Está, claro, la opción de simplemente aplastarlo con el dedo pulgar para descartar cualquier sobrevida. Pero hágalo solamente si usted se cree capaz de seguir viviendo luego sin que la imagen de la breve estela negra dibujada bajo su dedo lo atormente por el resto de sus días...
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