sábado, 22 de mayo de 2010

Desfile sin jefe


Este debe ser el único país del mundo en el cual, el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de su país, no preside un desfile militar de sus fuerzas, más aún, dentro de los festejos de un acontecimiento histórico que sucede una vez cada 100 años.

Nuestra reina viajó por todo el mundo y recorrió el país inaugurando hasta una salita de jardín de infantes, pero fue incapaz de pararse al frente de sus subordinados. Lo considero como una falta grave a su jerarquía e investidura, como así también, una falta de respeto y consideración a su tropa.

Demostró una vez más -como ya nos tiene acostumbrados- que no tiene clase ni capacidad de ser estadista.

Comentario aparte, merece el pobre desfile que presenciamos. La voluntad de los uniformados fue excelente, pero si esto es lo que podemos mostrar en la fiesta de nuestros 200 años, es para llorar. Presencié desfiles de 9 de julio mucho más importantes que este. No es para extrañar si tenemos en cuenta que en la era K, debe ser la primera o segunda pasada de las FFAA por la calle.

Además, como hace años que las están destruyendo, no es de extrañar que no tengan nada para mostrar: ni tanques, vehículos de todo tipo, artillería, etc, etc. Seguramente no había presupuesto para el combustible y traslado.

Sin embargo si hubo presupuesto para montar el mamarracho del Paseo del Bicentenario, en donde las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo tuvieron su lugar privilegiado. Las madres con el eslogan "Hasta la victoria siempre" que caracterizó a las fuerzas revolucionarias castristas y que aquí copiaron los jóvenes idealistas, cuyas madres hoy -y todos nosotros- homenajean. Todavía no escuché a ninguna de ellas pedir perdón por las muertes y desastres que hicieron sus "queridos hijos" en un gobierno democrático. Tampoco vi ni un gesto de arrepentimiento.

Pregunto: ¿cuál es la relación de lo acontecido en la Revolución de Mayo con esta gente?

Seguramente estos 200 años serán recordados como el fin de semana más largo de vacaciones, durante la semana de mayo; los cortes de la 9 de julio y la discusión por el Teatro Colón.

Tengo mucha tristeza por lo que estamos viviendo. Evidentemente nuestro destino es este: la mediocridad y el retroceso.

6 comentarios:

aquiles m. dijo...

Patético, no?

miguelnielsen dijo...

Tal vez la cosa no sea tan de ese modo. A lo mejor este presente negro que estamos viviendo nos inocula los anticuerpos que permitan que la ciudadanía comprenda que no se puede construir algo basándose en el odio, los recores y la división, y que desunidos es mucho más fácil que nos dominen. Si este Segundo Centenario -prefiero llamarlo así- nos encuentra en este estado, quizá sirva para que los años venideros sepamos vivir como pueblo unido y no como país en guerra. Lo que resulta increíble es que una decena de personas -que no son más- que encuentran su motivo de vida en la siembra de rencores, pueda haber contagiado a treinta o cuarenta millones de argentinos que hoy se miran con recelos. No creo que haya quién pueda explicar semejante despropósito. Sin embargo el pueblo argentino tiene suficiente resto de voluntad para poder deshacer este hechizo maligno y retomar, con mucho retraso, es cierto, el camino de su realización. El tiempo perdido y las energías dilapidadas puede que no se recuperen fácilmente, pero el futuro nos sigue esperando y no podemos faltar a la cita. Cuando las noches son más oscuras, las suceden los días más claros.

Pablo dijo...

Aquiles: vos lo dijiste "patético"

Miguel: esa decena de personas son las que existieron siempre. La diferencia, creo, es que hoy encontraron a gente que los apoya desde el poder. Acordate del dicho que dice "divide y reinarás".

miguelnielsen dijo...

Pablo: No son apoyadas desde el poder. Son el poder. Tienen los resortes en sus manos y los usan para hacer el daño de fragmentar hasta donde puedan cualquier intento de tener al pueblo unido. De la inteligencia de nuestra civilidad depende que no lo consigan. Yo sigo confiando en la ciudadanía de la que formo parte, porque si no, me tendría que haber suicidado ayer, pues hoy ya sería tarde.
Un abrazo y te felicito por tus comentarios.

Pablo dijo...

Miguel: No te suicides. La esperanza es lo último que se pierde.
Esta situación ya la viví a los albores de la década de los ´70 y así terminamod. No creo que lleguemos a ese extremo, pero me preocupa como podremos desandar lo que llevamos recorrido.
Son muchos años de predicar el odio y la venganza...

Anónimo dijo...

tuve que publicar el comentario anonimo x q si no me tengo que registrar en google y la verdad no tengo ganas me da mucha paja registrarme para cada cosa que voy a escribir mi nombre es Pablo de Moron