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sábado, 29 de septiembre de 2012

Los errores de Cristina en la universidad


En Georgetown, Cristina Kirchner estaba exultante. Una conferencia en un foro universitario de primer nivel, si el orador es presidente de la república, ofrece todo sin exigir demasiado.

Nadie está allí para juzgar, en el momento, la historia que cuenta el conferenciante, que despertaría objeciones si se tratara de un orador académico. Cristina Kirchner dijo lo que se le antojó sobre Rosas y nadie movió una ceja. La conferencia de un presidente es una performance, de la que se evalúan otros rasgos. Y así debe ser porque, en la mayoría de los casos, los gobernantes no son especialistas, sino políticos. En cambio, Fernando Henrique Cardoso, un intelectual de primer nivel, habría sorprendido si se hubiera puesto a hacer comparaciones dudosas entre la historia de Brasil y la de Estados Unidos. Pero a Cristina Kirchner nadie iba a examinarla por su saber histórico. Habría sido un acto de pedantería, reflejo de la pedantería de la presidenta argentina.

Estados Unidos es, en sus instituciones universitarias, un país respetuoso de las jerarquías. Si se recibe a un presidente, se lo aplaude. Cristina no sabe todo esto, o lo olvida o su canciller no supo explicárselo. Creyó que la distinción recaía sobre su magnética persona, sobre sus gestos y modismos, sobre sus complicidades con un estudiante y sus maternales lecciones a algún otro.

Las cosas fueron diferentes en Harvard, que es una esquina donde giran todos los vientos del mundo. El jueves, cuando Cristina Kirchner habló aquí, antes dio una conferencia la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi ,de Myanmar, una luchadora de los derechos de su pueblo, que padeció décadas de persecución. El viernes fue tapa del periódico de la universidad.

De todas maneras, se preveía la sala llena que tuvo Fernández de Kirchner. Días antes era necesario anotarse en una lista de aspirantes a conseguir entrada, que fueron sorteadas. La recepción a Cristina Kirchner responde a un modelo universitario norteamericano. Alguien debería avisarle que lo que se hace y se dice en la presentación y el cierre sigue un patrón establecido. Los medios académicos norteamericanos, sobre todo los de elite, como Harvard, no cultivan el estilo plebeyo ni la desprolijidad ceremonial. Lo que sucede viene repitiéndose así desde hace décadas. Muy poco es dedicado especialmente al orador. Casi todo proviene de la costumbre.

No sé si alguien puede decirle a Cristina Kirchner que sus conferencias acá son parte de la rutina cotidiana: una universidad de primera línea que ofrece a sus estudiantes y profesores la posibilidad de realizar una experiencia. Pasa todos los días, el año entero. Hay algo que la presidenta argentina no termina de entender: algunas distinciones y algunos honores no responden a sus méritos, sino a las prerrogativas de su cargo. Si Menem hubiera querido dar una conferencia en Harvard, también lo habrían escuchado. No se rechaza ese pedido de un presidente. Por supuesto, Menem prefería otros escenarios.

La excepción de Harvard fue un grupo de estudiantes que hicieron preguntas que la Presidenta no está acostumbrada a permitir en la Argentina. A la salida, el joven sanjuanino que más incomodó a Cristina Kirchner estaba aterrorizado por su propia audacia. No formaba parte de ninguna conspiración antikirchnerista. Caminaba solo, en la noche, y parecía tener miedo. La idea de una conspiración, la alocada hipótesis de que había periodistas argentinos sugiriendo preguntas a los estudiantes proviene del desconocimiento del ámbito en que la Presidenta hizo su intervención.
Cristina Kirchner fue aplaudida, pero también fue silbada por una parte del auditorio. Creo que habría podido decir lo mismo que dijo y no la hubieran silbado. Pero no supo moderar su estilo. La condescendencia, el sarcasmo, el falso acercamiento y el trato paternalista no caen bien en la cultura ceremonial universitaria norteamericana.

Nadie gana nada mostrando superioridad ante un interlocutor que está evidentemente en una situación desigual. Los murmullos subieron de tono cuando la Presidenta le dijo a un nervioso estudiante venezolano: "Te vi leer la pregunta, seguramente no tenés memoria de lo que querés decir". No se bardea así a un estudiante en ninguna parte, pero acá la frase de la presidenta argentina suena con una prepotencia y una superioridad insólitas. Los argentinos estamos más preparados a esas humillaciones. Y, por eso, la Presidenta, ya enojada, perdió noción del lugar que estaba ocupando.
Cristina Kirchner tenía muchas armas para ganar a su auditorio, que, en mi opinión, estaba enteramente dispuesto a escucharla. Su posición contra los monopolios comunicacionales sintoniza perfectamente en un país donde los diarios no pueden ser dueños de radios o emisoras de televisión.

La explicación que dio fue clarísima. Y, sin embargo, la desperdició, precisamente porque no percibió que allí estaba la fuerza de su argumento y no en la abstrusa disquisición sobre los plazos de la ley de medios o la acusación de espionaje a periodistas. Estas cosas les suceden a los que no están habituados a escuchar.

Que haya dejado pasar ese momento que estaba a su favor indica, una vez más por si era necesario, que la Presidenta sólo se siente a gusto en situaciones donde nada pueda salirse de control. Las preguntas de los estudiantes la alteraron. No entendió lo que estaba sucediendo. Por eso se equivocó. En Harvard, la Presidenta dijo que hablaba con millones de argentinos: las inauguraciones, los actos, las teleconferencias y las cadenas nacionales son su idea del diálogo. Ningún presidente puede hablar con millones de compatriotas. Pero podría hablar un poco más con aquellos sindicalistas a los que les hizo la cruz, con los dirigentes de la oposición, con los representantes de organizaciones que tienen reclamos incumplidos. Podría hablar de inflación o del dólar, para que el tema no le parezca una salida de tono cuando alguien la interroga en una universidad extranjera.

Está tan poco entrenada para hablar con quienes difieren que se propasó con un puñado de estudiantes de Harvard, a quienes les recordó, con una ironía barata y ambigua, que las preguntas no eran dignas de esa universidad, sino de La Matanza. Intriga saber lo que la Presidenta piensa, entonces, de la Universidad de La Matanza y si allí respondería a las preguntas que gambeteó en Harvard.

Beatriz Sarlo, La Nación

viernes, 7 de septiembre de 2012

Confirmado, está chapita...

"Sólo hay que tenerle temor a Dios, y a mí, en todo caso, también un poquito."
Presidente Cristina Kirchner


Acabo de leer este párrafo y la verdad, además de la sorpresa inicial, me confirmó que esta mujer está mal, muy mal de la cabeza. El problema es, que es la cabeza política de este país, la responsable del cuidado de millones de argentinos, que dependen de su poco  o mucho grado de locura.

Por lo que vi en el video, cuando mencionó esto, la claque aplaudió a rabiar. Como dijo anoche Nelson Castro "¿aplauden y se rien porque le tienen miedo?"

Y todavía nos faltan tres años más...

martes, 4 de septiembre de 2012

No es una joda para Tinelli

Por lo que puedo leer en los matutinos de hoy, nuestra Reina de Tolosa, señaló anoche -ante la representación de empresarios e industriales de nuestro país- que "La restricciones a las importaciones son un mito urbano. Es absurdo pensar que este gobierno pone restricciones a la importación de medicamentos básicos" y que "el tipo de cambio no está retrasado, pero si la matriz productiva depende de las importaciones, un aumento del dólar va en sentido contrario a la reconversión industrial". 

Si no fuera nuestra Presidente y estas frases las hubiera dicho un comediante, estaríamos todos de pie aplaudiendo, mientras nuestras lágrimas de risa caerían junto con las carcajadas. Pero no, ¡es para llorar de tristeza!

Fíjese que cuando habla de restricciones a las importaciones, menciona los medicamentos y ninguna otra cosa. Cuando la realidad indica que el problema de la falta de insumos es muy grave y que paralizó muchas industrias pequeñas que a su vez, estancó las economías regionales.

Lo del dólar, es otro disparate mayúsculo. Si fuera así ¿porqué restringieron la compra de dólares? Ya no somos competitivos porque justamente el dólar está retrasado mientras que los costos internos siguen subiendo. Esto es una realidad, no una sensación.

Me asusta ver que la persona que tiene en sus manos dirigir un país, no vea la realidad y siga viviendo en Kirchnelandia donde la gente vive segura, no hay inflación, sobra el trabajo, la salud es excelente, donde somos la envidia de los europeos y japoneses en materia de transporte ferroviario, los empresarios hacen cola para invertir, los jubilados viajan al exterior todos los meses porque no saben que hacer con el dinero que les sobra...en fin...es lo que la gente votó.

Por favor, Ud. que la votó: piense el año que viene y no le de un cheque en blanco para que modifiquen la Constitución y se eternice en el trono. Los argentinos nos merecemos otra alternativa y opción. 10 años de kirchnerismo es más que suficiente para demostrarnos que no se solucionaron los problemas de fondo y que no les interesa la gente. Excepto para votar por ellos.

domingo, 12 de agosto de 2012

Usted miente, señora Presidenta

Excelente nota de Jorge Fontevecchia con el cual muchas veces no coincido. Tómese un mate o un cafecito, mientras lo lee tranquilo. No se va a arrepentir.


Usted miente, señora Presidenta. Usted no quiere mejorar el periodismo, usted quiere destruirlo. Y en eso, aunque no en otras cosas, va a fracasar.

Miente cuando pide una ley de ética pública para los periodistas que obligue a los medios a “publicar qué empresas reciben dinero” (le aclaro que me encantaría que así fuera). Sus deseos no son sinceros, porque si eso se implementara todo su aparato de propaganda oficial quedaría al descubierto.

Usted dice que encontraron en YPF facturas de 11 millones de pesos por año de periodistas y medios por publicidad que se pagaba pero no se emitía: “Publicidad no convencional, la pagás y no aparece” (sic). Pero mencionó solamente el millón de pesos que dice que cobraron el socio y la esposa de Marcelo Bonelli desde 2008.

Los 240 mil pesos anuales que durante cuatro años recibieron los allegados de Bonelli, según usted, representan sólo el dos por ciento de esos 11 millones de pesos anuales, lo que permite deducir que hay, en promedio, otros 46 periodistas o medios que también recibieron sistemáticamente dinero por publicidad que, como usted dice, “la pagás y no aparece”.

Urge que usted difunda esa lista, así la opinión pública se entera de quiénes son esos medios y periodistas que cobran por servicios no prestados. Imagino que habrá varios simpatizantes de su Gobierno en ella. Pero lo importante es que se sepa quiénes son porque, más allá de los intereses que defiendan, cobrar por un servicio que no se presta es una estafa o un acto de corrupción.

El tema no es sólo Bonelli. El tema es ese sistema de corrupción de periodistas y medios. Pero lo curioso es que, si ustedes no lo inventaron, señora, ustedes lo engrandecieron a niveles inconmensurables. Y de lo que no cabe duda es de que ustedes lo institucionalizaron como una práctica normal. Usted se escandaliza de su propio espejo y encima cree que refleja la imagen de otro.

Algo comparable les pasa con el tema de la dictadura: ustedes acusan a algunos de sus críticos de acciones negativas que no existieron, se agregan en su propia biografía acciones positivas que nunca realizaron y terminan creyéndose héroes de la ética.

Mire, señora, hace siete años el diario PERFIL publicó en El Observador del 18 de septiembre de 2005 una larga investigación titulada “Caja negra”. Allí se informaba que “el propio Estado utiliza cajas negras para promocionar su gestión”, y desarrollaba en detalle el caso de 27 periodistas que por orden del vocero de De Vido, Alfredo Scoccimarro, debían estar en la pauta publicitaria.
La lista la encabezaba Marcelo Bonelli y, mire lo que son las vueltas de la vida, señora, nueve de los 27 periodistas de esa lista trabajaban en alguna de las empresas del Grupo Clarín. Y hoy Scoccimarro ya no es el vocero de De Vido sino que es su vocero y, además, es el secretario de Comunicación Pública, cargo en el que reemplazó nada menos que a Abal Medina cuando asumió como jefe de Gabinete.

Son ustedes, señora, los que inventaron lo que usted denuncia. Hace siete años era PERFIL quien denunciaba la relación entre Scoccimarro y Bonelli cuando Clarín era aliado del Gobierno. En aquella oportunidad, Bonelli pidió derecho a réplica explicando que él no trabajaba en la radio FM Palermo que aparecía en la planilla publicada en la nota de PERFIL, lo que justificó una contrarréplica de los periodistas de El Observador para demostrar que era la hija de Bonelli quien trabajaba en ese programa, y la publicidad había sido gestionada por una productora de A dos voces, el programa de Bonelli.

Siguiendo el mismo manual, ayer PERFIL pidió a Bonelli precisiones sobre los montos que cobraron su socio y su esposa de YPF, ya que en los descargos que realizó en Clarín y Telenoche no se refirió a ellos. Bonelli dijo que su esposa sólo cobró 6 mil pesos por mes de julio de 2007 a marzo de 2008, 54 mil pesos en total, por traducciones de inglés (tiene el título del Lenguas Vivas), y que él no tiene ningún socio porque la publicidad de los programas que realiza en los distintos medios del Grupo Clarín es vendida directamente por la empresa, de la que él es un empleado. Quedará por ver si existe una contrarréplica, como en el caso anterior de Bonelli ante la denuncia de PERFIL en 2005.
En Clarín y en Telenoche Bonelli sí explicó que todos sus ingresos están en blanco y que lo que publicó sobre que Galuccio estuvo por renunciar es totalmente cierto. Ese no era el núcleo de la acusación, porque podría haber cobrado un millón de pesos en blanco, nunca la Presidenta dijo que fuera en negro. Y es obvio que la crítica que recibió por cadena nacional no es por su nota del 3 de agosto último sobre Galuccio, porque ya el 10 de julio Perfil.com y el diario La Nación habían informado que Galuccio analizaba renunciar.

Lo que a la Presidenta le molesta de Bonelli es su prédica contra la restricción a la venta de dólares, que realiza todos los días, a la mañana, a la tarde y a la noche (hay que reconocer que Bonelli es un trabajador esforzado) en TN, Radio Mitre y Telenoche, desde hace nueve meses con notable efecto. Y aprovechó las pagos de YPF a la esposa de Bonelli y su supuesto socio para –en el contexto de la i-nauguración de una planta de refinado– pegarle un palazo.

Pero a buena hora su enojo, señora, la lleva a proponer debatir ética periodística e ilumina con la llegada de su cadena nacional la problemática sobre de dónde viene el dinero que financia a los medios de comunicación y a los periodistas, y se debate ese método degenerativo del periodismo que además el kirchnerismo promovió. Y es también deformante de la publicidad porque, debo informarle, señora, que su ejemplo cunde: programas de radio y de TV con audiencias no muy grandes vienen quejándose de que anunciantes que antes tenían bien clara la “separación de Iglesia y Estado”, es decir que poner publicidad no les daba derecho a solicitar no ser criticados si eran sujeto noticioso de algún hecho negativo, han cambiado y ahora amenazan abiertamente con retirar la publicidad si sus empresas son criticadas. Eso no se animan a hacer con medios más importantes, pero el flagelo superó una frontera.

El problema es cualitativo y cuantitativo. Siempre hubo departamentos de relaciones públicas en las empresas que compraban publicidad con criterios no comerciales, pero el deterioro institucional, que comenzó con Menem, explotó en 2002 y el kirchnerismo elevó y cristalizó, hizo que aquello que antes permitía a un periodista de radio tener su pequeña productora para su programa se convirtiera en empresa, teniendo a Hadad como el precursor más aventajado a la hora de vender silencio y protección en forma de “publicidad que pagás y no aparece”, dicho en sus propias palabras.
No es que usted mienta sobre Bonelli. PERFIL criticó cuestiones relacionadas con la que usted difundió por cadena nacional. Usted mintió sobre su propio Gobierno, al que mostró sólo como víctima de lo que mayoritariamente fue victimario.

No olvide que los últimos cuatro años de YPF, donde se gastaron esos 11 millones de pesos por año en periodistas y medios de forma tan irregular, a los que usted se refirió, coinciden con el desembarco del management nacional y la retirada de la dirección de YPF de los principales ejecutivos españoles. Es en 2008 que ingresa Eskenazi de la mano del propio Gobierno.

La buena memoria es a veces un obstáculo para la política.

viernes, 10 de agosto de 2012

Otra vez es ayer

Esta columna de Martín Lousteau (La Nación) resume casi todo lo que vengo publicando en estos últimos tiempos. Evidentemente el ex Ministro de Economía estuvo leyendo a este Escriba ¿o qué otra explicación hay?

Si ponemos una rana en una olla hirviente, inmediatamente intenta salir. Pero si ponemos la rana en agua a temperatura ambiente, y no la asustamos, se queda tranquila. Cuando la temperatura se eleva...a 26 grados...incluso parece pasarla bien. A medida que la temperatura aumenta, la rana está cada vez más aturdida...se queda ahí y hierve. Su aparato interno para detectar amenazas...está preparado para cambios repentinos en el medio ambiente, no para cambios lentos y graduales. Peter Senge, "La Quinta Disciplina" 

La Presidenta suele recordar que el tiempo de las dos administraciones K ya completas se corresponde con el período de mayor crecimiento que la economía argentina ha registrado en los últimos doscientos años. Los datos disponibles, que parten de 1885, muestran algo parecido: 2003-2011 se lleva un impresionante tercer puesto. Con tan exitoso desempeño económico cuesta realmente comprender por qué siguen ocurriendo ciertas cosas en nuestro país, a punto tal que las vamos aceptando como naturales.

La inseguridad dista de mejorar, y transitar ciertas zonas es una travesía llena de acechanzas, digna de Ulises y La Odisea. Pero mientras el héroe heleno debió enfrentar al cíclope Polifemo, la hechicera Circe, las Arpías y las Sirenas en un periplo que duró diez años, muchos argentinos se ven obligados a lidiar con el temor a ser víctimas de un hecho violento casi diariamente.

Con tan exitoso desempeño económico cuesta realmente comprender por qué siguen ocurriendo ciertas cosas en nuestro país

Los trenes descarrilan o tienen accidentes de una manera pavorosamente habitual, en un año en el cual una tragedia ferroviaria se cobró 51 víctimas mortales. La indignación por esas irreparables pérdidas ha pasado a un segundo plano frente a la que genera la imposibilidad de adquirir dólares, lo cual es una patética manifestación de nuestros valores como sociedad. No se trata de defender los controles, que son torpes, innecesarios y han agravado las dificultades en las que estaba entrando la economía. Pero llama la atención que se proteste más porque el banco no nos vende un billete de otro país que por las condiciones del transporte público -y el peligroso estado de muchísimas rutas- que utilizan diariamente millones de argentinos.

Una década después del colapso de la convertibilidad, los piquetes siguen siendo el método de protesta. Viejos conflictos, como el de Kraft, permanecen sin solución y resurgen. Hasta los alumnos más privilegiados de la Argentina, pertenecientes a los dos secundarios estatales y gratuitos de mayor prestigio, toman los colegios y suspenden las clases por problemas de índole menor. Nos hemos ido transformando en una sociedad que reniega del diálogo como instancia para resolver conflictos, y que rechaza cualquier tipo de autoridad.

La Capital Federal no tuvo servicio de subterráneos durante toda la semana, lo cual provoca incomodidades, retrasos y colapsos en la circulación de la ciudad con mayor actividad de todo el país. Mientras tanto, los gobiernos nacional y porteño solamente atinan a deslindar sus respectivas responsabilidades. También los hospitales de la CABA pararon por la falta de seguridad, que también puede considerarse como un resultado más de la misma pugna. Los conflictos con las jurisdicciones subnacionales no terminan allí: las tres principales provincias, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, están padeciendo -y las últimas dos reclamando en la Corte Suprema- el retaceo de fondos que les corresponden.


En estos días el Congreso está ocupado por dos temas centrales. El primero es la reasignación de depósitos judiciales que hoy se efectúan en el Banco Ciudad y que recibió media sanción. Más allá de la discutible cuestión de fondo, la misma fue lograda por el oficialismo de manera irregular, en franco desprecio por lo que establece el reglamento de la Cámara.

El segundo es la expropiación de Ciccone. A estas alturas, se trata ya de una zaga surrealista. La sesión será presidida por el vicepresidente, sospechado de estar estrechamente vinculado a los accionistas de la empresa, y de haberla favorecido de manera extraordinaria desde su anterior cargo. Aún con este marco general, a los que deben sumarse los antecedentes de la firma (que incluyen cheques mellizos, bonos apócrifos y billetes duplicados), el Estado nacional procedió a su contratación por un monto millonario. Para tomar esa decisión no le importó que, a pesar de los reclamos de la Justicia, sus accionistas no procedieran a identificarse. Serán los mismos dueños anónimos a los que -de una u otra manera- ahora compensará. Y encima antes tuvieron tiempo de hacer al menos una serie de billetes con defectos tan severos que la gente piensa que son falsos.


La Presidenta, en una degradación de su investidura, puede emular un remate televisivo de productos en Angola,llamar "pelado ese" a un ministro de otro país o sostener que la mayoría de los europeos son xenófobos. Y todo sin que ello nos llame la atención o nos sonroje como argentinos. Además, brindamos lecciones de economía a los países desarrollados, cerrando los ojos ante nuestro inaceptable nivel de pobreza, el estancamiento de la actividad o el hecho de padecer la inflación más elevada del mundo.

El respeto de las normas más básicas parece haber devenido una cuestión irrelevante. Quizás por ello es que una consigna como "Vamos por todo" termina sonando habitual o aceptable. O que se esté sugiriendo la necesidad de una nueva reforma de la Constitución Nacional cuando todo lo antedicho demuestra que no hemos aprendido a cumplir con la que hoy tenemos. Es que en la Argentina, como en aquella brillante comedia con Bill Murray llamada "Hechizo del Tiempo", nos despertamos cada día para descubrir que otra vez es ayer. Aunque la temperatura del agua haya inadvertidamente subido unas décimas.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Un negativo optimismo

 A veces me levanto pensando que nuevas estupideces va a decir nuestra reina, por cadena nacional, mientras el país con la gente que realmente trabaja, se va hundiendo lentamente en una ciénaga.

Uno ve los resumenes de sus largos monólogos por TV y se imagina estar en una cancha de fútbol durante el entretiempo. ¿Qué le pasa a esta mujer? ¿Conoce realmente la situación que la rodea? ¿La chabacanería pasó a ser el idioma oficial?

¡Es nuestra Presidente! ¡Representa a nuestro país! ¡Cuándo lo vamos a entender!

Es lamentable lo que tenemos que soportar. Con los problemas de inflación; inseguridad; salud; educación y ahora la parálisis económica, a Ud. le parece que a la gente como nosotros, ¿nos interesa un nuevo billete con la imagen de Evita? ¿Qué se estatice Ciccone o los pueblos originarios? ¿Qué le saquen los depóstios al Banco Ciudad? El abismo entre las necesidades que tenemos y lo que hace el gobierno se agranda cada vez más.

No quiero volver a décadas pasadas, en donde la inflación se comía los salarios en menos de 15 días y todo el mundo buscaba como proteger lo poco que tenía, corriendo de un lado a otro. No quiero volver al caos. Quiero que mis hijos tengan una mejor vida y oportunidad.

Me da mucha lástima que destruyan a una sociedad por un mero capricho personal. No les importa la gente que los votó. Todo es un gran negociado e hipocrecía. Como los Derechos Humanos tuertos.
Ya lo escribí y volveré a hacerlo, nuestra libertad como ciudadanos se va achicando a pasos agigantados. Nos sorprendía lo que sucede en Venezuela, pero ya lo tenemos aquí.

Me asusta la mansedumbre generalizada de la oposición política y de los jueces. La República está desapareciendo, la Democracia es una mímica de sí misma.

A pesar de todo, quiero se optimista. Este año será malo. El que viene tendrá que ser mucho mejor, porque estarán las elecciones. Al igual que a las focas en el circo, seguiremos comiendo pescado después de hacer nuestro trabajo: ir a las urnas.

La dueña del circo y sus payasos, mientras tanto, continuarán con sus negocios.

jueves, 12 de julio de 2012

Obscenidad, chabacanería y relato

Parecen los ingredientes de una receta de cocina, pero no, forman parte del gabinete nacional.Uf! hay tantos temas sobre los cuales escribir que no se por donde empezar.

Hace unos días leí en La Nación que el gobierno utilizó 4.000 millones para subvencionar Fútbol Para Todos (y todas), cuando están en bancarrota. ¿No le parece que es obsceno? Ese mismo diario en una inteligente gráfica, muestra todo lo que se podría haber hecho con ese dinero. Claro que, casi mil millones fueron pautas publicitarias, que saturan al televidente.Una incongruencia más de este gobierno, que se dice, nacional y popular. 


Ahora bien, Ud. podrá justificar y aceptar la política de esta administración, pero creo que reconocerá que el estilo coloquial y de barriada de Kristina, no le queda muy bien. Recordemos que es Presidente de una Nación. Yo no he visto ni escuchado a ningún presidente serio del mundo decirle a un camarógrafo "¡Che, corré la cámara!" o llamar "pelado, gordo, melenudo, flacucho, jorobado, enano" y similares, a algún funcionario de un gobierno extranjero. Me da mucha verguenza ajena, le soy sincero.

Estoy harto y cansado del Gobierno del Relato. ¿Ud. vió que la presidente cada vez que habla, nos explica lo que sucede a nuestro alrededor.? Es casi como un comenarista de la realidad. Obviamente, de su realidad, que poco tiene que ver con la mayoría de los ciudadanos.

¿Ud. conoce de alguien que la escuche en sus largos discursos?


miércoles, 27 de junio de 2012

No lo podían creer y nosotros tampoco

Salí de una reunión. Me subí al auto y en la radio escuché la voz de nuestra presidente diciendo: "Cuando yo contaba en Europa que estábamos negociando convenciones colectivas de trabajo y ninguna cerraba por abajo del 20 por ciento, no lo podían creer. Esto no existe en el mundo, pero ni siquiera existe en Latinoamérica, eso lo saben todos muy bien..." y cambié de frecuencia buscando algo de música.

Mientras escuchaba una balada pensaba: "Claro que no lo podían creer, porque cuando se trata de aumentos salariales en países normales -y ya no digo desarrollados- los porcentajes de aumentos oscilan entre el 2% y 5% solamente. Si ella habla del 20% la deben mirar como diciendo "estás delirando". Seguramente nunca le dijo a su interlocutor que tenemos dos inflaciones diferentes: la del INDEK y la real. Esta última muy superior a los aumentos de sueldos fijados"

Trataba de buscarle algún argumento válido para justificar semejante estupidez dialéctica, pero no lo encontré. Evidentemente nuestra Reina sigue pensando que somos todos idiotas y con el cerebro lavado por tanta incoherencia K.

Reconocer aumentos salariales mayores al 20% es reconocer que algo no anda bien. Que la economía está haciendo agua. Que no nos pueden tratar como gente seria. En fin, todo un dislate, como nos tiene ya acostumbrados esta buena mujer.

En el fondo me da pena. En los flashes televisivos pude ver algunos pasajes de su discurso y debo reconocer que es una maestra frustrada. Equivocó su camino. Hubiera sido una brillante maestra de grado, parada frente a sus alumnos.

Luego, su reto a Scioli: "Hay que administrar y gestionar, no basta con poner la cara, hay que gestionar y administrar, como hago yo todos los días de mi vida y como hizo Néstor todos los días de su vida." Digo yo, ¿pretenderá que Scioli imprima sus propios billetes, como hace ella? ¿pedirle préstamos al Banco Central, contra la entrega de papeles pintados, como hace ella? ¿manotear fondos frescos de la ANSES, como hace ella?

A mi no me quedó claro. ¿Y a Ud.?

En ningún momento de su largo monólogo mencionó la palabra tabú: inflación. Quizá cuando la mencione y reconozca que ese es su verdadero problema y no los posibles "movimientos destituyentes", habrá dado un paso adelante para combatirla.

Si no reconocemos la enfermedad, poco podremos hacer para curarla.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Pensamiento filosófico K


“Yo quiero decir­les que muchas veces siento que no me da el cuerpo, muchas veo a mis hijos mal, y sin embargo, tengo que salir y poner la mejor son­risa y dar espe­ran­zas e ilu­sio­nes y expec­ta­ti­vas a todos los argentinos” Cris­tina Kirchner

Es decir, vender buzones, que gran parte del 54% de los electores que la votaron, compraron.

martes, 20 de septiembre de 2011