martes, 14 de agosto de 2012

¡No soy indigente!

Gracias al INDEK, me acabo de enterar que no soy indigente pues con $ 688,37 por mes estoy fuera de esa categoría ¡al fin una buena noticia!

También me sirvió para ganarle una larga discusión a mi mujer. Ella me decía -y a pesar de todo lo publicado, lo sigue diciendo- que el dinero no le alcanza. Que en el supermercado, la carnicería y verdulería, los precios aumentan casi todos los días. Le demostré que con menos de $6 por cabeza podemos cumplir las cuatro comidas diarias: tomé el listado de productos que publica Moreno y sus respectivos valores y le dije "si él (por Moreno, no por "El" Nestor) puede, nosotros también".

"La canasta básica alimentaria está compuesta por pan, galletitas, carne, pollo, leche, café, te, quesos, huevos, dulces, hortalizas, frutas, verduras y bebidas en las cantidades suficientes para satisfacer, según explica el INDEK, los requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos imprescindibles según el sexo y la edad de las personas y de los integrantes de la familia." afirma la gacetilla de prensa.

Claro que aquí falta el alquiler; transporte; gastos escolares; ropa; salud; recreaciones varias; higiene; artículos del hogar; farmacia y algún otro etc, que no se tiene en cuenta en la Canasta Básica Alimentaria (CBA)

En enero de 2011, esta canasta ascendía a $ 580,14, la diferencia equivale aproximadamente a un 15% que representa aproximadamente a la inflación "oficial"  En esto si, son bastante prolijitos.

Todos sabemos, incluída Cristina y su gobierno, que las cifras del INDEK se manejan no sólo para el tema inflacionario sino, para el resto de los parámetros. El de la pobreza y la indigencia, van de la mano con lo anterior. La realidad es bien diferente.

Ahora después que suba este post y con mis seis pesos, saldré a la calle a prepararme las comidas de mañana antes que la AFIP me los tome a cuenta de ganancias.











domingo, 12 de agosto de 2012

El "Gobernando" no despega

Con su acidez habitual, Sebastián repasa muy prolijamente la actualidad Kirchnerista. El título lo dice todo

Yo sé, Compañera Jefa, que toda la banda que la rodea le dice que su programa “Gobernando por un Sueño” anda fenómeno, que a la gente le encanta y que mide bárbaro . Pero yo no la voy a engañar. La realidad es que así no vamos a despegar nunca. Un programa en cadena nacional, a las 6 de la tarde, de una hora de duración, mostrando números de política gasífera y petrolera es, literalmente, morirse. ¿Le pasaron el rating? Apuesto a que no. Es tal el pánico que le tienen que no se animan a decirle nada. O peor aún: l e cambian los números para quedar bien y que usted no se enoje. Mal negocio, Jefa. El adulaje es pan para hoy y hambre para mañana. Mire todos los que antes estaban con Duhalde y que ahora, al lado suyo, hablan mal de él. O de Menem. El demonio le está susurrando el futuro al oído. Escúchelo.

Yo le canto la justa sobre el minuto a minuto del último programa. Por ejemplo, en Telefe daban una película que estaba midiendo 10,1 puntos de rating. Pero a las 17.47 cortaron, entró la cadena nacional, arrancó el “Gobernando” y empezó la caída mortal (dejando a un millón de tipos sin poder ver el final de la película y recontentos de poder escucharla a usted). Cae a 8,4, después 7,8, después 7,4. Luego se desploma a 6,6, remonta un poquito en la parte esa en que lo escracha a Bonelli (eso gustó mucho, se ve que todo lo que sea bizarro y absurdo garpa) y al final aterriza en 6,4. Por suerte, a las 18.53 empezó “Floricienta” y clavó un pico de 13,1 para tranquilidad de todos en el canal.

Lo mismo pasó en Canal 13 , el de los húngaros. “Cuestión de Peso” le deja un rating de 7,5 y cuando arranca su programa entra a caer en picada kamikaze hasta 5,1. Justo cuando Pablito Codevilla estaba por pegarse un tiro en las criadillas empezó “A todo o nada” y clavó un 10,1 salvador. Yo que usted, la próxima vez, lo llevo a Kaczka que es mucho más popu que Kicillof.
Ni le digo el 9. Viviana le dejó más de 7 puntos y usted a las 18.28 enterró un 2,9. Tremendo, hubo que evacuar el canal. ¿Y América ? Le dejó 5,1 y a las 18.52 usted entró en la inmortalidad sepultando a Vila y a Manzano con un temerario 1,1. Todavía están temblando. 

Frente a esto, sólo nos quedan dos posibilidades: o nos replanteamos todo (autores, elenco y productores nuevos) o le pedimos a Moreno que mida el rating con el INDEC y lo dibujamos como hacemos con la inflación y la pobreza. Pero así, no va más. ¿A quién se le puede ocurrir salir por televisión para explicar la manera en que se distribuye el impuesto a los combustibles? ¡Por Dios! ¿ Quién es el productor general de este bodrio, Jefa? ¿A quién responsabilizamos por esta catástrofe audiovisual??!!

Hay que entender, Compañera Jefa, que el suyo es un programa que nos muestra diariamente sus vivencias, sus estados de ánimo, sus broncas, sus alegrías y la relación entre todos los personajes que la rodean. O sea, sin duda alguna, técnicamente es un reality. Es como Gran Hermano pero sin confesionario porque si no se pudriría todo ( imagínese: “Amadooo… al confesionario”, chau proyecto nacional). Por lo tanto, la clave para que el programa tenga éxito es respetar las características del formato. Tiene que haber mucho lío, agravios, internas, bardo. O sea todo lo que actualmente tiene, pero con mucha más intensidad. 

Yo sé que contar la epopeya de rescatar YPF de las garras privadas a las que fue arrojada vaya uno a saber por qué abyecto esbirro del neoliberalismo es muy importante (digo abyectos esbirros del neoliberalismo para que no tener que nombrar a unos y unas que yo sé). Pero cuando usted empieza con los números y los gráficos, la gente en su casa aprovecha para bañarse, ordenar los placares, mirar fotos de cuando eran chicos, esas cosas que uno hace cuando no sabe qué hacer.
Si no le ponen más pimienta la gente se aburre. 

Lo mismo pasa con el elenco. Olvídese de un Lito Cruz, o un Peretti. Esto es un reality. Acá hay que agregarle un par de reventados, algún bandido más y dos o tres gatos cascoteados . O sea, traer más quilomberos y evitar que se vayan los que ya tenemos. Por eso me preocupa que anden diciendo que Moreno se quiere ir. Yo lo entiendo, no es para menos. El tipo está en su oficina, harto de que le digan de todo, y de repente lo llama Kicillof para explicarle lo que hay que hacer con la inflación o el dólar. El tipo se quiere matar. Debe decir: “¿Y este pendejo, de dónde salió?” Pero no lo deje ir Jefa. Moreno es bardo. Moreno garpa. Moreno mide.

Es el Cristian U del proyecto nacional . Como Timerman, que armó un nuevo escándalo con los uruguayos y ahora se lo quieren comer crudo desde Mujica hasta Sanguinetti pasando por Carlitos Perciavalle y China Zorrilla. El papelón funciona bien. Suma.
Timerman es el Charlotte Caniggia de la diplomacia internacional. Póngalo en primera fila aplaudiendo al lado de Boudou, por ejemplo, y va a ver cómo levantamos. Lindo dúo. Me gusta. Lástima que se nos fue Schiavi.

Lo que me dejó preocupado es que usted justificó la cadena nacional diciendo que la gente no se entera de todo lo bueno que hace el gobierno porque los malditos medios exitosos no lo publican. Mala señal, Jefa. ¿O sea que toda la guita que gastamos para sostener nuestros diarios, nuestras radios, nuestros canales y nuestros comunicadores, es al divino botón ? ¿Eso quiere decir que por más que se la pasan contando lo lindo que es el kirchnerismo, la gente no se entera?? ¿Cómo es? ¿ El único boludo que escucha a Barone soy yo ? Si es así, pongamos la mosca en algo que rinda más y cambiemos la estrategia.

Quizá nos convendría bajar el tono y hablar de las cosas que angustian a la gente. No le digo hablar de los subtes porque eso ya sabemos que es un problema de Macri que no quiere agarrar el balurdo. Con lo lindo que le dejamos los vagones y las vías. Si no sabe cómo manejarlo que llame a Jaime o a Schiavi que son especialistas y no tienen laburo.

Pero no estaría mal reconocer que tenemos algunos problemitas y que vamos a tratar de resolverlos en lugar de hacer como si no existieran . No cuesta nada y hace al programa más creíble, más querible y más humilde. Por ejemplo, la sensación de inseguridad es una sensación cada vez más fuerte . Y si no, pregúntele a mis amigos de Pol-ka por qué no tuvieron tiempo de disfrutar su show del jueves. Jefa, si el programa va a fracasar, por lo menos que fracase con dignidad.

Usted miente, señora Presidenta

Excelente nota de Jorge Fontevecchia con el cual muchas veces no coincido. Tómese un mate o un cafecito, mientras lo lee tranquilo. No se va a arrepentir.


Usted miente, señora Presidenta. Usted no quiere mejorar el periodismo, usted quiere destruirlo. Y en eso, aunque no en otras cosas, va a fracasar.

Miente cuando pide una ley de ética pública para los periodistas que obligue a los medios a “publicar qué empresas reciben dinero” (le aclaro que me encantaría que así fuera). Sus deseos no son sinceros, porque si eso se implementara todo su aparato de propaganda oficial quedaría al descubierto.

Usted dice que encontraron en YPF facturas de 11 millones de pesos por año de periodistas y medios por publicidad que se pagaba pero no se emitía: “Publicidad no convencional, la pagás y no aparece” (sic). Pero mencionó solamente el millón de pesos que dice que cobraron el socio y la esposa de Marcelo Bonelli desde 2008.

Los 240 mil pesos anuales que durante cuatro años recibieron los allegados de Bonelli, según usted, representan sólo el dos por ciento de esos 11 millones de pesos anuales, lo que permite deducir que hay, en promedio, otros 46 periodistas o medios que también recibieron sistemáticamente dinero por publicidad que, como usted dice, “la pagás y no aparece”.

Urge que usted difunda esa lista, así la opinión pública se entera de quiénes son esos medios y periodistas que cobran por servicios no prestados. Imagino que habrá varios simpatizantes de su Gobierno en ella. Pero lo importante es que se sepa quiénes son porque, más allá de los intereses que defiendan, cobrar por un servicio que no se presta es una estafa o un acto de corrupción.

El tema no es sólo Bonelli. El tema es ese sistema de corrupción de periodistas y medios. Pero lo curioso es que, si ustedes no lo inventaron, señora, ustedes lo engrandecieron a niveles inconmensurables. Y de lo que no cabe duda es de que ustedes lo institucionalizaron como una práctica normal. Usted se escandaliza de su propio espejo y encima cree que refleja la imagen de otro.

Algo comparable les pasa con el tema de la dictadura: ustedes acusan a algunos de sus críticos de acciones negativas que no existieron, se agregan en su propia biografía acciones positivas que nunca realizaron y terminan creyéndose héroes de la ética.

Mire, señora, hace siete años el diario PERFIL publicó en El Observador del 18 de septiembre de 2005 una larga investigación titulada “Caja negra”. Allí se informaba que “el propio Estado utiliza cajas negras para promocionar su gestión”, y desarrollaba en detalle el caso de 27 periodistas que por orden del vocero de De Vido, Alfredo Scoccimarro, debían estar en la pauta publicitaria.
La lista la encabezaba Marcelo Bonelli y, mire lo que son las vueltas de la vida, señora, nueve de los 27 periodistas de esa lista trabajaban en alguna de las empresas del Grupo Clarín. Y hoy Scoccimarro ya no es el vocero de De Vido sino que es su vocero y, además, es el secretario de Comunicación Pública, cargo en el que reemplazó nada menos que a Abal Medina cuando asumió como jefe de Gabinete.

Son ustedes, señora, los que inventaron lo que usted denuncia. Hace siete años era PERFIL quien denunciaba la relación entre Scoccimarro y Bonelli cuando Clarín era aliado del Gobierno. En aquella oportunidad, Bonelli pidió derecho a réplica explicando que él no trabajaba en la radio FM Palermo que aparecía en la planilla publicada en la nota de PERFIL, lo que justificó una contrarréplica de los periodistas de El Observador para demostrar que era la hija de Bonelli quien trabajaba en ese programa, y la publicidad había sido gestionada por una productora de A dos voces, el programa de Bonelli.

Siguiendo el mismo manual, ayer PERFIL pidió a Bonelli precisiones sobre los montos que cobraron su socio y su esposa de YPF, ya que en los descargos que realizó en Clarín y Telenoche no se refirió a ellos. Bonelli dijo que su esposa sólo cobró 6 mil pesos por mes de julio de 2007 a marzo de 2008, 54 mil pesos en total, por traducciones de inglés (tiene el título del Lenguas Vivas), y que él no tiene ningún socio porque la publicidad de los programas que realiza en los distintos medios del Grupo Clarín es vendida directamente por la empresa, de la que él es un empleado. Quedará por ver si existe una contrarréplica, como en el caso anterior de Bonelli ante la denuncia de PERFIL en 2005.
En Clarín y en Telenoche Bonelli sí explicó que todos sus ingresos están en blanco y que lo que publicó sobre que Galuccio estuvo por renunciar es totalmente cierto. Ese no era el núcleo de la acusación, porque podría haber cobrado un millón de pesos en blanco, nunca la Presidenta dijo que fuera en negro. Y es obvio que la crítica que recibió por cadena nacional no es por su nota del 3 de agosto último sobre Galuccio, porque ya el 10 de julio Perfil.com y el diario La Nación habían informado que Galuccio analizaba renunciar.

Lo que a la Presidenta le molesta de Bonelli es su prédica contra la restricción a la venta de dólares, que realiza todos los días, a la mañana, a la tarde y a la noche (hay que reconocer que Bonelli es un trabajador esforzado) en TN, Radio Mitre y Telenoche, desde hace nueve meses con notable efecto. Y aprovechó las pagos de YPF a la esposa de Bonelli y su supuesto socio para –en el contexto de la i-nauguración de una planta de refinado– pegarle un palazo.

Pero a buena hora su enojo, señora, la lleva a proponer debatir ética periodística e ilumina con la llegada de su cadena nacional la problemática sobre de dónde viene el dinero que financia a los medios de comunicación y a los periodistas, y se debate ese método degenerativo del periodismo que además el kirchnerismo promovió. Y es también deformante de la publicidad porque, debo informarle, señora, que su ejemplo cunde: programas de radio y de TV con audiencias no muy grandes vienen quejándose de que anunciantes que antes tenían bien clara la “separación de Iglesia y Estado”, es decir que poner publicidad no les daba derecho a solicitar no ser criticados si eran sujeto noticioso de algún hecho negativo, han cambiado y ahora amenazan abiertamente con retirar la publicidad si sus empresas son criticadas. Eso no se animan a hacer con medios más importantes, pero el flagelo superó una frontera.

El problema es cualitativo y cuantitativo. Siempre hubo departamentos de relaciones públicas en las empresas que compraban publicidad con criterios no comerciales, pero el deterioro institucional, que comenzó con Menem, explotó en 2002 y el kirchnerismo elevó y cristalizó, hizo que aquello que antes permitía a un periodista de radio tener su pequeña productora para su programa se convirtiera en empresa, teniendo a Hadad como el precursor más aventajado a la hora de vender silencio y protección en forma de “publicidad que pagás y no aparece”, dicho en sus propias palabras.
No es que usted mienta sobre Bonelli. PERFIL criticó cuestiones relacionadas con la que usted difundió por cadena nacional. Usted mintió sobre su propio Gobierno, al que mostró sólo como víctima de lo que mayoritariamente fue victimario.

No olvide que los últimos cuatro años de YPF, donde se gastaron esos 11 millones de pesos por año en periodistas y medios de forma tan irregular, a los que usted se refirió, coinciden con el desembarco del management nacional y la retirada de la dirección de YPF de los principales ejecutivos españoles. Es en 2008 que ingresa Eskenazi de la mano del propio Gobierno.

La buena memoria es a veces un obstáculo para la política.

La Ciudad le contesta a Nación


Otra hipocresía más de este gobierno ladri progresista. La cuestión de fondo: utilizar dineros públicos para atacar a un gobierno con más del 60% de votos y con mentiras constantes.

sábado, 11 de agosto de 2012

Los asesinatos de ellos prescriben, los de los otros son lesa humanidad

El juez federal Ariel Lijo no quería problemas con una causa 'envenenada': varios de los potenciales acusados se encuentran con vida y en libertad, algunos con cierta influencia en la Administración del Estado, según se dice. Por lo tanto Lijo decidió que el asesinato de José Ignacio Rucci, ocurrido el 25/09/1973, no es un delito de lesa humanidad, por lo cual la causa debe considerarse prescripta. El homicidio "obedeció a razones políticas" en el marco de "un ataque a la burocracia sindical", y fue perpetrado por la por entonces organización político-militar Montoneros, hoy tan reivindicada por el kirchnerismo cristinista. Pero consideró que no está probado que hubo participación estatal, por lo cual no es "terrorismo de Estado", y entonces no es un caso de "lesa humanidad" y no se le aplica la cláusula de imprescriptibilidad.

 Juan Bautista Yofre, en su libro Nadie Fue, escribe sobre el atentado de Rucci:
 "(...) 25 de septiembre de 1973. Asesinato del secretario general de la CGT, José Rucci. Su carrera gremial se desarrolló dentro de la UOM. Le tocó presidir el retorno de  Perón a la Argentina, el 17 de noviembre de 1972. A diferencia de Vandor, Rucci nunca tuvo un gesto de independencia frente a las directivas de Perón. Apoyó la candidatura de Héctor J. Cámpora a la presidencia en marzo de 1973. Cuando la gestión de Cámpora se hizo ingobernable – con el pleno respaldo del sector peronista de izquierda – Rucci pronunció una de sus frases más postreras. Se presentó en la sala de prensa de la Casa Rosada y dijo: “Se terminó la joda”. Horas más tarde, Cámpora renunció. Nunca fue perdonado. Su asesinato llevó el nombre “Operativo Traviata” (por el anuncio de las galletitas Terrabussi de “los agujeritos”). Intervinieron en el atentado, con la conformidad de la conducción de Montoneros, entre otros, Horacio Mendizábal, Roberto Cirilo Perdía, Norberto Habberger, Francisco Urondo, Juan Julio Roqué, Julio César Urien y Lidia Mazzaferro. Las tareas de “inteligencia” les demandó unos cuatro meses de relevamientos, a las órdenes de Antonio “Nelson” Latorre o “Pelado Diego”, Miguel Ángel Castiglia y Rodolfo Walsh (“Esteban” o “Doctor Neurus”). El asesinato de Rucci se realizó dos días más tarde de la elección que llevó a Juan Domingo Perón a la presidencia de la nación por tercera vez. Cuando se enteró se lo vio conmovido. Dijo: “Me cortaron las piernas”. Años más tarde, el diputado nacional Miguel Bonasso , reconoció que el asesinato de José Ignacio Rucci había constituido un error de su organización.  

Mientras tanto la editorial de La Nación de hoy, con el título "Los crímenes montoneros, impunes"señala: La Corte Suprema de Justicia acaba de sobreseer definitivamente a un grupo de ex montoneros que incluye a Mario Firmenich y a Horacio Verbitsky, por la grave responsabilidad que pudo haberles correspondido en el sanguinario atentado perpetrado en el comedor del edificio de la Policía Federal, en 1976.

Hace pocas horas, también el juez federal Ariel Lijo resolvió que el asesinato del gremialista José Ignacio Rucci, llevado a cabo por miembros de Montoneros en 1973, en pleno gobierno de Juan Domingo Perón, no constituyó un delito de lesa humanidad y dispuso el archivo de la causa.
En el atentado ocurrido en 1976 fueron asesinadas 23 personas y un centenar de hombres y mujeres que allí estaban circunstancialmente resultaron heridos, en muchos casos de gravedad.

Sin considerar que era necesario motivar exhaustivamente una decisión tan trascendental como la de ratificar los fallos de las instancias previas -los de la jueza María Servini de Cubría, la Sala Primera de la Cámara Federal y de la Sala Primera de la Cámara de Casación-, que calificaron los delitos cometidos por la subversión en la década del 70 como delitos "comunes", por oposición a los "crímenes de guerra" cometidos en un conflicto armado interno, la Corte, con el voto de apenas cuatro de sus ministros (que no incluyeron ni al doctor Carlos Fayt ni a la doctora Carmen Argibay Molina, quien tiene la más amplia experiencia en el derecho penal internacional entre todos los ministros de la Corte) el tribunal confirmó lo resuelto previamente en el expediente, declarando prescripto al crimen investigado. Como si en los 70 apenas hubieran sucedido algunos disturbios o desórdenes esporádicos, sin la intensidad requerida para calificarlos de conflicto armado interno, expresamente regulado por las Convenciones de Ginebra de 1949, que son derecho interno en la Argentina desde 1957.

De esta manera, el máximo tribunal evitó pronunciarse explícitamente -aunque sólo para el caso particular recientemente resuelto- sobre la existencia o no de un conflicto armado interno en nuestro país, confiriendo a los terroristas de los 70 un rincón de impunidad.

El resto puede leerlo aquí.

Queda demostrado una vez más, la existencia de los Derechos Humanos tuertos conducida por este gobierno y apoyada por la justicia K.