lunes, 31 de mayo de 2010

Por qué el Gobierno quiere frenar las importaciones

Al menos es una explicación, porque hasta ahora, solamente escuché a nuestra reina decir que no se está haciendo lo que todo el mundo dice que, efectivamente, se está llevando adelante.

Don Cacha nos describe una teoría que le puede o no gustar, pero al menos es una. Si Ud. tiene otra idea por favor le pido que me la haga llegar, porque me cuesta entender los desastres que estamos haciendo en materia de comercio exterior.

Cuando debemos exportar, la cerramos o ponemos tantas trabas burocráticas que es lo mismo. Cuando hablamos del libre comercio, tachamos lo de libre y seguimos para adelante. Cuando reclamamos la ruptura del proteccionismo comercial mundial, impedimos las importaciones.

Todo el artículo es interesante, sobre todo para un neófito en la materia como yo, pero me quedo con este párrafo: "La respuesta hay que buscarla por el tipo de cambio. Desde hace rato sostengo que la emisión monetaria llevada a cabo por el BCRA, primero bajo la dirección de Martín Redrado y ahora con Mercedes Marcó del Pont, está generando un agudo proceso inflacionario que se comió la devaluación de 2002. El matrimonio pudo evitar una nueva devaluación y mantener el tipo de cambio en niveles cercanos a los 3 pesos durante bastante tiempo gracias a que el dólar se devaluaba frente al real y al euro. Los brasileños tenían que poner cada vez menos reales por cada dólar que compraban y los europeos, menos euros. Es decir, el resto del mundo devaluaba por Argentina. Por ejemplo, en 2003 el real llegó a 3,50 reales por dólar y luego fue bajando hasta tocar un piso de 1,57 reales por dólar. Algo parecido ocurrió con el euro. En 2003 los europeos recibían 1,14 dólares por cada euro que entregaban, pero llegaron a casi 1,58 dólares por euro. Esto favorecía las exportaciones argentinas. Ahora, en cambio, los brasileños tienen que poner 1,84 reales por cada dólar (en el último mes el real se devaluó casi un 6% frente al dólar) y los europeos reciben 1,22 euros por cada dólar. Puesto de otra manera, el viento de cola se ha transformado en viento de frente en materia cambiaria."

Si debo leer entre líneas, me sugiere que hay que comprar dólares porque prevé una devualación a mediano plazo y los verdes están baratos. ¿Realidad o corrida?

Como siempre, el tiempo lo dirá.

martes, 25 de mayo de 2010

Apuntes de la fiesta del Bicentenario

El bello edificio del Centro Naval embanderado (que pocas banderas vi en los edificios de la ciudad)


Bandera Argentina paseando por Florida


Frente al renovado Teatro Colón


Marea humana sobre calle Lima


Haciendo fila para comprar empanadas


Avenida Corrientes hacia el obelisco


Avenida 9 de Julio mirando hacia el sur


Paseo del Bicentenario

Intenté en tres oportunidades recorrer el Sendero del Bicentenario y debo decir que fracasé en todos los intentos. Quizá no haya ido en los horarios adecuados, pero la cantidad de gente que encontré en mi camino hizo que izara mi bandera blanca y me dedicara a ver todo por TV.

Me pareció que todo estuvo muy bien organizado y pensado aunque seguramente no previeron la muchedumbre de personas que invadieron el lugar. Vivo a pocas cuadras de la 9 de julio y debo decir que nunca vi tamaño movimiento.

Autos estacionados en ambas aceras de las angostas calles. Miles. Mareas de familias caminando por las avenidas, yendo y viniendo, sin solución de continuidad. Lo único parecido que me había tocado vivir, fue cuando Argentina salió campeón en el año 1978. Pero esa vez fue mucho más desordenado y con mayor fervor.

Vi gente haciendo cola para comer, en bodegones que los fines de semana, normalmente estaban cerrados o con los dos o tres clientes habituales. El restaurante al que suelo ir, atestado y sobrepasado. El mozo que nos suele atender estaba impresionado: en sus muchos años de trabajar allí, nunca le había tocado vivir una situación similar. Todo agotado. Hasta el dueño tuvo que salir en pleno movimiento a buscar pan, porque se les había terminado.

Los vendedores callejeros de parabienes. Los estacionamientos enloquecidos. La facturación de estos días puso muy contento a todos aquellos que tienen un comercio en la zona.

El tránsito un caos y aquí si falló la información. La policía debería haber notificado de los cortes y lugares habilitados para circular.

Una nota para destacar es el comportamiento de la gente. Ambiente de fiesta y algarabía, pero con mucha tranquilidad. No vi desmanes ni cosas raras. Un Bicentenario para recordar seguramente. Por cuatro días nos olvidamos de todos los problemas.

Mañana volveremos a la realidad.

sábado, 22 de mayo de 2010

Desfile sin jefe


Este debe ser el único país del mundo en el cual, el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de su país, no preside un desfile militar de sus fuerzas, más aún, dentro de los festejos de un acontecimiento histórico que sucede una vez cada 100 años.

Nuestra reina viajó por todo el mundo y recorrió el país inaugurando hasta una salita de jardín de infantes, pero fue incapaz de pararse al frente de sus subordinados. Lo considero como una falta grave a su jerarquía e investidura, como así también, una falta de respeto y consideración a su tropa.

Demostró una vez más -como ya nos tiene acostumbrados- que no tiene clase ni capacidad de ser estadista.

Comentario aparte, merece el pobre desfile que presenciamos. La voluntad de los uniformados fue excelente, pero si esto es lo que podemos mostrar en la fiesta de nuestros 200 años, es para llorar. Presencié desfiles de 9 de julio mucho más importantes que este. No es para extrañar si tenemos en cuenta que en la era K, debe ser la primera o segunda pasada de las FFAA por la calle.

Además, como hace años que las están destruyendo, no es de extrañar que no tengan nada para mostrar: ni tanques, vehículos de todo tipo, artillería, etc, etc. Seguramente no había presupuesto para el combustible y traslado.

Sin embargo si hubo presupuesto para montar el mamarracho del Paseo del Bicentenario, en donde las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo tuvieron su lugar privilegiado. Las madres con el eslogan "Hasta la victoria siempre" que caracterizó a las fuerzas revolucionarias castristas y que aquí copiaron los jóvenes idealistas, cuyas madres hoy -y todos nosotros- homenajean. Todavía no escuché a ninguna de ellas pedir perdón por las muertes y desastres que hicieron sus "queridos hijos" en un gobierno democrático. Tampoco vi ni un gesto de arrepentimiento.

Pregunto: ¿cuál es la relación de lo acontecido en la Revolución de Mayo con esta gente?

Seguramente estos 200 años serán recordados como el fin de semana más largo de vacaciones, durante la semana de mayo; los cortes de la 9 de julio y la discusión por el Teatro Colón.

Tengo mucha tristeza por lo que estamos viviendo. Evidentemente nuestro destino es este: la mediocridad y el retroceso.

La agenda de la venganza y del odio

Si no leyó la editorial de La Nación de hoy, se la transcribo a continuación, no tiene desperdicio. Espero que aquellos que en aquella dolorosa época eran niños o muy jóvenes tengan una visión más aproximada de esa triste realidad que hoy nos quieren deformar.

Hágame caso, guarde este artículo. La Historia se lo agradecerá.

El Bicentenario debería haber sido la fecha para el reencuentro y la reconciliación de los argentinos por la tragedia de los 70

Casi 37 años atrás, un nutrido grupo de personas condenadas por actividades terroristas fueron indultadas y amnistiadas. Los delitos perdonados incluyeron asesinatos, secuestros extorsivos, privaciones ilegítimas de la libertad, lesiones y robos. No hubo de parte de muchos de quienes así recuperaron la libertad arrepentimiento por los violentos hechos cometidos. Por el contrario, existió en su ánimo la voluntad de reincidir en ellos. Quienes resolvieron la libertad de los condenados -el presidente Héctor Cámpora, que los indultó, y el Congreso recién constituido, que los amnistió- no tuvieron en cuenta ni consideraron siquiera, si el perdón y la libertad que concedían ponía en riesgo a la sociedad argentina.

Los acontecimientos pusieron en evidencia que buena parte de quienes habían sido perdonados se consideraban por encima de la ley, orgullosos de los delitos cometidos y de la lucha emprendida. Y al poco tiempo perpetraron nuevos hechos atroces que privaron de vida o de integridad física o de libertad a civiles, policías y militares; a menores y mayores, a hombres y mujeres, mayoritariamente ajenos a las reivindicaciones pretendidas por aquellos iluminados.

Los jueces que los condenaron en procesos regulares, con todas las garantías constitucionales, fueron hombres de derecho con acreditados antecedentes en el fuero penal. Los servicios que prestaron con riesgos para sus vidas no fueron reconocidos; por el contrario, luego de la amnistía, se los privó de sus empleos y a partir de ello se convirtieron en blancos de atentados. Uno de ellos fue asesinado; otros se salvaron milagrosamente y debieron exiliarse ante la confesión de impotencia de las fuerzas de seguridad que les advirtieron que no podían garantizar sus vidas.

La violencia engendra violencia. Como consecuencia de la reanudación de los crímenes terroristas bajo gobiernos constitucionales, desde el gobierno de Juan Domingo Perón se concibió y organizó la denominada Triple A, que actuó ilegalmente bajo el gobierno de su esposa con el propósito de contrarrestar la actividad terrorista desarrollada por ERP y Montoneros, entre otras organizaciones guerrilleras. Los crueles ataques de que fue objeto la democracia recuperada llevaron al gobierno constitucional a ordenar a las fuerzas armadas que se involucraran en la lucha, ya que las de seguridad estaban superadas. Luego siguieron los excesos en la lucha contra el terrorismo, de los que fueron responsables integrantes de las fuerzas armadas y de seguridad, en el marco de una contienda fratricida en la cual tanto terroristas como sus represores incurrieron en actos crueles e inhumanos.

Desde la asunción de la presidencia por Néstor Kirchner, y luego, durante el mandato de su esposa, desde el Poder Ejecutivo se ha procurado idealizar la actividad terrorista desarrollada en la década del 70 y demonizar a quienes la reprimieron. A estos fines, se han impartido cursos en colegios y universidades, se ha promovido la declaración de inconstitucionalidad de las leyes de pacificación dictadas a instancias de Raúl Alfonsín, y de los indultos dictados por Carlos Menem, en este caso, tan sólo respecto de los represores pero no de los terroristas.

Con el mismo propósito, se designó como secretario de Derechos Humanos al abogado Eduardo Luis Duhalde, protagonista en esa década como apologista, desde la revista Militancia , de muchos de los atroces crímenes cometidos por el terrorismo. La designación de un antiguo promotor de la violencia en un cargo de esa naturaleza sólo podría justificarse si mediara algún arrepentimiento en la persona así designada. Pero no ha sido el caso. El secretario de Derechos Humanos es absolutamente funcional al propósito de reescribir la historia, de perseguir a sus antiguos adversarios y de llevarlos a la cárcel, en condiciones a veces violatorias de los mismos derechos que debiera proteger, despreocupándose de los demás aspectos que hacen a la protección de los derechos humanos en la actualidad. En este sentido, es oportuno y triste recordar que alrededor de un centenar de ancianos han muerto en cautiverio durante prolongados procesos sin que se los haya condenado.

Desafortunadamente, varios de los integrantes de la actual Corte Suprema de Justicia también han sido funcionales al propósito oficial de perseguir a integrantes del gobierno militar y de dotar de impunidad a los de las organizaciones guerrilleras, declarando delitos de lesa humanidad a los actos perpetrados por los primeros más no así, a los cometidos por los segundos. Esta distinción, que lleva a la persecución de unos y a la impunidad de otros, no tiene cabida en los tratados internacionales incorporados a la Constitución a partir de 1994 y también invocados como fundamento para declarar inconstitucionales las leyes pacificadoras de Alfonsín, previamente reconocidas por la Corte como válidas, y los indultos de Menem, excepto los concedidos a terroristas.

Desde organizaciones que merecieron respeto por su coraje y por las actitudes que adoptaron para localizar a sus seres queridos durante la década del 70, como las Madres de Plaza de Mayo, y que hoy reciben múltiples beneficios del gobierno nacional, actúan ideólogas como la señora Hebe de Bonafini, que han extendido su mensaje de odio allende nuestras fronteras, regocijándose públicamente por los actos terroristas que provocaron la caída de las Torres Gemelas en Nueva York y de las muertes resultantes del atentado en la estación Atocha de España.

Diversos ex integrantes de Montoneros o del ERP que desempeñan funciones en el Poder Ejecutivo y en el Congreso, también procuran venganza respecto de sus adversarios de la década del 70.

Como consecuencia de estas actividades, hoy hay algunos pocos condenados y centenares de procesados. La mayoría de estos últimos se encuentran privados de su libertad sin que aún medie condena. En virtud de los tratados internacionales, ello no procede, sin perjuicio de cuál sea el delito imputado, salvo que el tribunal que ordena el encerramiento tenga fundamentos, que debe explicitar en forma concreta y específica, para temer que el procesado pueda fugarse, entorpecer las investigaciones o reincidir. Estos supuestos no son aplicables a muchos de los procesados, que fueron integrantes del gobierno militar, de las fuerzas armadas o de las de seguridad, y que superan los 70 años, particularmente cuando han estado a disposición de la justicia y no tienen posibilidad de entorpecer investigaciones de hechos que ocurrieron hace más de 30 años. Hoy es lamentable que se insista, como lo hacen Eduardo Luis Duhalde y Estela Carlotto, en que ancianos procesados pero no condenados se alojen durante el proceso en cárceles comunes. Como es bien sabido, éstas distan mucho de satisfacer el requerimiento constitucional de que sean sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los detenidos en ellas.

La actitud de quienes procuran ese tipo de detención respecto de no condenados también vulnera el principio constitucional que a continuación de la disposición ya citada establece que toda medida que bajo pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquélla exija, hará responsable al juez que la autorice. En este caso, cabe subrayar la obstinación del juez Norberto Oyarbide en detener en un instituto carcelario al ex ministro José Alfredo Martínez de Hoz, no obstante sus 84 años de edad y su delicado estado de salud, constatado por los facultativos que lo atienden y los médicos forenses. La medida del juez contrasta con su decisión de permitir la salida del país del ex funcionario del gobierno kirchnerista Ricardo Jaime, acusado de enriquecimiento ilícito. Esta detención carcelaria en vísperas del Bicentenario debe satisfacer al Gobierno y en particular a Néstor Kirchner, quien desde 2006 viene reclamando lo que Oyarbide acaba de resolver con Martínez de Hoz.

El Bicentenario debería ser la fecha del reencuentro y la reconciliación de los argentinos. ...sta no se logrará mientras exista un tratamiento judicial desigual respecto de quienes estuvieron enfrentados durante la triste década del 70. La persecución de unos provocará nuevos resentimientos y sed de venganza en los otros. Y así continuará esta historia sin fin.

El futuro argentino requiere tener presentes ejemplos dados por grandes personalidades que sufrieron persecuciones y encarcelamientos, y que tuvieron la magnanimidad de perdonar. La figura más destacada en el ámbito mundial es Nelson Mandela. Pero también cabe destacar la actitud del ex guerrillero uruguayo que hoy ejerce la primera magistratura de su país y que se ha comportado con similar grandeza. Son estos ejemplos y los sentimientos que los inspiran -la caridad, que hace posible el perdón recíproco- los que se deben emular si pretendemos encontrar la paz y la concordia entre argentinos en el tercer siglo de nuestra existencia como nación.