
Creo que todos vieron la imagen de esa impresentable estudiante parada sobre el escritorio del rector de la UBA durante la ceremonia de la asunción de Hallú.
Estas son las actitudes de grupos de izquierda que reclaman democracia, pero ellos nunca la ejercen. La prepotencia, los pésimos modales y el insulto constante, son las cartas que utilizan aquellos que, cuando van a las urnas, tienen un porcentaje mínimo, menor que los votos en blanco.
Es lastimoso que nuestra principal Universidad, que es gratuita, siga desperdiciando su tiempo y presupuesto en gente que, cuando comience a trabajar, tendrán que aceptar que la realidad de la vida es otra.
No lo defiendo a Hallú, porque tampoco es santo de mi devoción, pero al menos, hay que proteger su investidura de rector.