
Una vez más, el zurdaje fascista local impidió una presentación porque no está de acuerdo con las ideas del expositor.
Otra vez, le tocó a la Dra Hilda Molina recibir los cachetazos. Destaco este párrafo: "es algo que en Cuba pasa siempre" y sostuvo que "los brazos del régimen llegan a lugares insospechados". Asimismo, consideró que los jóvenes que la agredieron verbalmente "estaban organizados y no querían dialogar".
Hay una triste realidad, esto sucede en casi todo el mundo. Es cierto también que estos grupos están bien organizados y convenientemente financiados para poder movilizarse.
Ahora bien, ¿y los organizadores? ¿no sabían que esto podía suceder? Estoy convencido que si el orador hubiera sido el Coma Andante Fidel, una patota habría custodiado el ingreso para evitar cualquier escándalo.
Sinceramente, la sorpresa habría sido que no haya habido ningún disturbio durante la exposición.
