viernes, 8 de mayo de 2009

Estamos bien, siganme que no los voy a defraudar



La generación de empleo, por su parte, se ha detenido súbitamente. El Gobierno se encarga a menudo de lo que sucede en las grandes compañías, pero poco se ocupa del goteo de trabajadores al sector de desocupados que se da desde las pequeñas empresas, las que por su parte emplean a la mayor cantidad de trabajadores en el país. Según una encuesta privada realizada por una consultora de primera línea, a la cual FORTUNA tuvo acceso, el 70% los empresarios indagados afirmó que durante este año reducirán o directamente eliminarán las inversiones proyectadas, lo cual sin duda tendrá impacto en la creación de nuevos puestos de trabajo.El plano fiscal se deteriora conforme corren los meses. En marzo de 2009 el resultado financiero del Estado Nacional fue negativo en $ 732 millones. Esto nos dice, ni más ni menos, que el Gobierno no puede hacer frente a sus gastos. A esto hay que sumar que el acceso a los mercados de capitales está cerrado y que a la pobre ANSES se la está esquilmando. Ni que hablar del agujero que ya representan las finanzas provinciales. El sector público consolidado (Nación y provincias) tendría este año un exiguo pero deficitario resultado financiero y las cuasimonedas provinciales parecen estar en período de gestación. Esto no sería grave si no fuera porque entre la crisis de 2001 y esta parte mediaron una colosal quita de deuda pública y una fenomenal suba de la presión impositiva.Aunque se lo intente, a los mercados no se los puede engañar fácilmente. Y el hecho de que, a pesar del discurso oficial, el riesgo país se niegue sistemáticamente a bajar es una clara muestra de ello.


Un muy interesante informe sobre la economía, titulado Las cuentas que se esconden en la campaña, producido por Conrado Martinez, Director de BieiContenidos. Si tiene ganas y tiempo, vale la pena repasar algunos conceptos.

El reino del revés, capítulo II


Recientemente la Cámara Civil y Comercial Federal, Causa 2052/99, confirmó un fallo por el que con motivo de un tiroteo entre la Policía Federal y dos delincuentes sorprendidos "in fraganti" cuando asaltaban un garaje, se produjo la muerte de un delincuente.
La sentencia establece que el Estado además de las costas, debe resarcir el daño moral a la viuda y a los 3 hijos del delincuente abatido, por un total de $ 125.000 mas intereses, ya que "delincuente o no" la victima era esposo y padre y que su familia ha debido experimentar un dolor moral por su perdida, dolor que debe resarcirse.

DEDUCCIÓN:
Si se roba impunemente puede disfrutar (el ladrón) del botín.
Si es herido por la victima al defenderse o por la policía, tendrá resarcimiento por incapacidad laboral temporaria
Si muere, le queda la indemnización a su viuda e hijos en una cantidad mayor a la que paga la ART a un trabajador. Recordemos que el tope que paga la ART a un trabajador DECENTE, con sus impuestos al dia y debidamente registrado, es de $ 6.500. Si, leyeron bien, el 5 % de lo que recibe UN DELICUENTE IN FRAGANTI
Seria conveniente que los chorros se inscriban como monotributista al menos.
En ARGENTINA ser delincuente es buen negocio, de una manera u otra, el delincuente siempre logra su botín, de su victima o del Estado (o sea nosotros)... Y según el tango:"Cambalache"... "Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso o estafador..." ó era nuestro Himno Nacional... (creo que nada nos representa mejor...)..
Dra. Paula Medina
Abogada

Visto aquí . Que quiere que comente...está todo dicho.

Vale todo menos la razón

La Argentina se convirtió en un país donde todo, o mejor dicho cualquier cosa, parece aceptable. Todo, menos la gente idónea, capaz y racional.
La lista de un partido puede ser testimonial, falsa o estar llena de personajes del espectáculo que pueden enriquecer marquesinas pero que saben muy poco de política.
Un piquetero, Luis D´Elia, con tal de lograr un lugar en las lista del PJ, puede interrumpir la vida normal de una ciudad y, además, reclamar que las listas "no sean blancas, sino que estén llenas de pueblo, morochos y trabajadores".
El ex presidente Néstor Kirchner especula con su propia candidatura hasta último momento y, como si fuese un asunto secundario, no se siente obligado a confesar públicamente si asumirá la banca o no. Así, confunde la construcción de la verdadera política con algo lúdico, como si fuese la formación de un cuadro de fútbol.
Ejemplos de este tipo sobran.
En realidad, no hay ningún inconveniente que en la lista haya blancos o morochos. Y, en definitiva, esa dicotomía sólo se le puede ocurrir a los dueños de discurso confrontativo.
Tampoco habría ningún inconveniente que las listas estén formadas por actores o deportistas. Lo grave es otra cosa: que las listas de todos los partidos son armadas a dedo, sin internas abiertas, sin debates de asuntos públicos y se forman con la única estrategia de sumar caciques y personajes que puedan atraer votos.
Nada le garantiza a los ciudadanos que sus representantes serán los más idóneos. De lo único que los ciudadanos pueden estar seguros es que son los que son, los que están allí y, en opinión de unos pocos, merecen ser votados.

Adrián Ventura, en La Nación.

¿Vieron a don K, besando y levantando chicos?¿Y doña Cris llorando? Es como dijo Mirta (¡¿cómo que Mirta?! ¡La Legrand!), "Critina es una actriz frustada"

jueves, 7 de mayo de 2009

Trabaja a inyección

En Perfil.com de hoy aparece un artículo en donde citan a una empresa española que vende camisetas con dibujo humorísitcos. Entre varias alternativas, hay un par sobre Maradona.

Una de ellas, titulada "El campo de Dios", tiene la imagen que ilustra este post, con un comentario que reza: "Se comenta que el pibe hace años se diseñó un campo de fútbol a su gusto, ¿Adivináis de que estaban hechas la lineas del terreno de juego? ¿Adivináis cuanto duraron?"
Esta es la imagen que tiene nuestro DT nacional, más allá de su exquisito futbol cuando realmente jugaba.
Estuve buceando mis archivos y encontré una vieja imagen de origen brasilera que hacía mención a este tema.

Es triste verse reflejado de esta manera, cuando se tocó el cielo con las manos, ¿no? El ingenio popular no descansa nunca.

Mi reino por un plátano

Cuentan que cuando el muro cayó y las dos Alemanias se unieron, desde el Oriente llegaban los que nunca se habían comido un plátano. Miraban extasiados el largo fruto que los desabastecidos mercados del Este no habían vendido en tantos años de economía centralizada. Me imagino que probar la dulce masa de una “banana” debió ser como degustar el fin de un sistema que duró cincuenta años. Entre esos dos “sabores”, yo preferiría experimentar el segundo, porque el otro ha estado en mi mesa desde que era pequeña.

El plátano fue -junto a la naranja- una de las frutas básicas en nuestras casas, mucho antes que los alemanes supieran de su existencia. Los cubanos no hubiéramos tumbado un muro por morder su erguida consistencia, pero a él le debemos que nuestra alimentación en los años noventa no haya sido más frugal. El “fufú” hecho con las variedades llamadas “macho” o “burro” fue, durante semanas, el único alimento para mi cuerpo adolescente. Como beneficiaria de sus virtudes, desearía erigirle un monumento, aunque para ello deba importar un ejemplar desde Costa Rica y usarlo como modelo para la merecida estatua.

No veo un plátano desde septiembre del año pasado, cuando los huracanes arrasaron con las plantaciones. Me niego a creer que, después de haber resistido los desastrosos planes agrícolas y los desafortunados cruces genéticos, vayamos a perderlo ahora. Esta fruta, que logró superar los experimentos del Gran Agricultor en Jefe, no puede venir a perecer a manos de un par de ciclones. Tengo el temor de que estemos -como los berlineses de 1989- a punto de correr de ansiedad tras el sabor del plátano.


Por Yoani Sanchez, Generación Y